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Maternidad sin complicaciones

¿Se puede vivir un puerperio feliz? ¿No tiene por qué haber la famosa depresión? ¿Es posible que sea un periodo realmente placentero?

Por supuesto, la respuesta es un rotundo sí. De hecho, la naturaleza nos provee de todo lo que necesitamos para poder vivirlo de esta manera, lo que ocurre es que desde que somos seres “evolucionados” hemos puesto muchas trabas a este momento tan especial en nuestras vidas. Durante el proceso de parto y más tarde en el posparto, los niveles de oxitocina se disparan –la oxitocina es la hormona del amor–, y estos niveles jamás llegarán a ser tan altos como en el parto y el posparto, y son los responsables de que cuando vemos a nuestro bebé por primera vez sintamos que no hay amor más grande ni más genuino.

Con los pies en la tierra

El posparto debería ser siempre un paseo tranquilo y amoroso, pero ya sabemos que no siempre es así. La depresión se ha convertido en algo relativamente común, cuando debería ser una excepción, ya que la naturaleza nos provee para que lo vivamos desde el amor y la alegría. Entonces, ¿qué pasa?
En primer lugar, que tenemos expectativas falsas sobre lo que es la maternidad. Tanto la podemos asociar a esa foto tierna de la madre con su bebé en brazos a contraluz como a una etapa durísima, en la que no tenemos más remedio que sacrificarnos a nosotras mismas. Y lo cierto es que ninguna de las imágenes es real.

Déjate llevar por lo que sientes y sácale provecho

Lo que vamos a vivir en el puerperio es una auténtica aventura, una experiencia trascendental diferente para cada mujer. Nos pongamos místicas o no, ser madre es un cambio tan importante en nuestra vida que remueve hasta los cimientos más arraigados, tambalea todo aquello en lo que habíamos creído. Nos obliga a replanteárnoslo todo y por eso es una de las experiencias vitales más enriquecedoras que vamos a vivir jamás, ¡y eso sin pagar un curso de autoayuda!

¿No es como pensabas?

Así pues, llenas de ese amor inmenso que todo lo abraza, llegamos a casa y, a veces, todo eso que hemos pensado que sería nuestra maternidad se nos desmonta. Estamos muy cansadas, no hay tiempo para nada. Nosotras que pensábamos que tendríamos tiempo para muchas cosas acabamos sin disponer ni de cinco minutos para ducharnos. La casa está patas arriba, las visitas no paran de aparecer, nos sentimos desbordadas y, además, esas hormonas que fueron aliadas ahora parecen volverse en contra.
Nosotras que éramos mujeres racionales y controladoras nos encontramos llorando a cada rato, de agobio o de alegría, porque de repente nos es muy fácil llorar, y no nos entendemos e incluso nos reprendemos por ser así, porque nosotras no “somos” así.

Asúmelo, tu vida ha cambiado

Pronto descubrimos que es imposible volver a llevar el ritmo de antes. En realidad, nos damos cuenta que ni ese ni ningún otro. Los días pasan y parece que no hagamos nada, pero estamos agotadas, sin fuerzas para hacer otra cosa que no sea estar con nuestro hijo. No nos resistamos, ¡rindámonos!
Una de las cosas que más entorpece un puerperio feliz es el intentar seguir con la vida de antes de que naciera el bebé.
Olvidémonos, aquella éramos nosotras antes y ahora somos esta, y esta es maravillosa. Cuanto antes nos rindamos a que nuestro hijo no entiende de horarios ni de ritmos de adultos, antes podremos entrar en el gozo de ser madre.


Este es nuestro momento, el nuestro y el del bebé. ¿Recuerdas que hace años las mujeres no salían ni a la calle durante la cuarentena? No salían, pero tampoco hacían “nada” en esos 40 días: no preparaban la comida, no fregaban, no iban a comprar, “solamente” hacían una cosa durante ese tiempo, cuidaban a su bebé, le proporcionaban alimento y ambos descansaban de la gran tarea que habían llevado a cabo.
Eso es lo que todas necesitamos, descanso y que nos cuiden, para nosotras también poder cuidar, y en esto tiene un papel muy importante la pareja y nuestro entorno más cercano.

¿Y si lo vives con placer?

Ser madre es volver al cuerpo, al que hemos dejado de lado demasiado tiempo.
La maternidad es una tarea realmente sensual: el contacto físico, la lactancia que nos hace ser conscientes de nuestro cuerpo, las miradas que nos intercambiamos y ese estado de felicidad plena que provoca la intimidad con nuestro bebé.
Atrevámonos, permitámonos vivir la maternidad desde el placer.
Hagámonos un favor, creamos en nosotras, somos grandes, las mejores madres que nuestros hijos han podido tener.
Ahora que acabas de tener un bebé… Descansa, adáptate al ritmo de tu bebé, cuídate y deja que te cuiden. Sin lugar a duda, este es el secreto para que puedas vivir con placer esta nueva etapa de tu vida.

Raquel Tasa / Doula y Asesora de Lactancia  / Coautora del libro “Una Nueva Maternidad” / Codirectora del programa de formación / “Puerperio feliz. El placer de ser” / www.raqueltasa.com
España

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