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Escuela y padres

Si bien la familia es el primer mundo social del niño y el agente socializador por excelencia durante la infancia, en la actualidad ya no tiene ese rol en su totalidad, sino que existen otros agentes que intervienen con gran fuerza como la escuela.

La familia introduce a los niños en las relaciones personales y les proporciona la experiencia de ser tratados como seres individuales. La familia es el primer grupo de referencia donde el niño adquiere e interioriza las normas y valores familiares que convierte en base de su personalidad (sus actitudes, intereses, metas, creencias, prejuicios, etc.) Asimismo, es la familia, quien inculca a los niños sobre una posición social específica (clase social, religión, raza, entre otros). Con todo esto, debemos considerar que cuando un niño ingresa a la escuela, ya ha recibido y fijado una serie de conductas por parte de la socialización familiar y que en base a eso, la familia condiciona el tipo de educación que espera de una escuela, procurando, muchas veces, que sea similar a los principios de la familia.
Es así, que la familia le atribuye gran valor a la escuela y deposita altas expectativas educacionales, asignándole un importante papel en la preparación de sus hijos, considerando que la escuela debe desarrollar las aptitudes físicas, morales y mentales en los niños, ayudar a que aprendan a interactuar con otras personas que no forman parte de su grupo familiar y a formar una personalidad bien definida que contribuya a una mejor convivencia social para el bien de su vida adulta.
Debido a esto, en la actualidad, se viene buscando nuevas formas de colaboración y encuentro entre padres y profesores, ya que a cualquier interesado en una adecuada formación del “hijo-alumno” le resulta evidente la importancia que tiene una buena relación y una concordancia de ideas entre las dos figuras de referencia de socialización básica para el niño: la familia y la escuela.

Si revisamos el contexto escolar, encontramos que una gran mayoría de profesores otorga una real importancia a la relación con la familia (92%); sin embargo, la percepción que los profesores tienen de los padres, muchas veces, es diferente, señalando que la familia le da poca relevancia a integrarse y a participar en las actividades de la escuela que tiene el propósito de interrelacionar, colaborar y formar relaciones unificadoras entre las partes.


Cuando los padres llevan a sus hijos a la escuela deben mantener una fluida comunicación con los profesores de su hijo y procurar una coincidencia de ideas y formatos educadores para el niño; sin embargo, en muchas ocasiones, el profesor, tutor u orientador puede sentir que le asignan casi a su totalidad la educación del alumno y puede cuestionarse en qué medida corresponde al docente “ocuparse” de todos estos aspectos. Frente a ello, es común, que la mayoría de los tutores mantengan entrevistas con cierta periodicidad con los padres, de modo que se trate de introducir los mejores acuerdos posibles, optimizando estos encuentros con el objetivo final de brindar la mejor educación a los alumnos.

Sugerencias

Es por eso que se sugieren dos estrategias para mantener una relación continua y cercana entre la familia y la escuela:

  • La participación individual: realizada a través de las tutorías, donde la orientación es la base de la comunicación padre-profesor, donde el tutor conoce la situación personal del niño y le realiza un seguimiento académico, personal, social, emocional y familiar que le permita desarrollar en forma óptima su proceso de enseñanza – aprendizaje. Se realiza a través de entrevistas individuales, previa cita, a lo largo de todo el año escolar.
  • La participación colectiva, que puede hacerse a través de sus entidades representativas, como las asociaciones de padres de familia. Es necesario que los padres se mantengan informados sobre el proceso del aprendizaje e integración socioeducativa, la organización, funcionamiento y evaluación del centro educativo, planteando sugerencias sobre la orientación académica y profesional de sus hijos, solicitando apoyo en caso de dificultad académica y participando de manera activa en las actividades establecidas por el centro educativo.

Si se logra un adecuado uso de estas dos herramientas de comunicación entre los padres y la escuela, se logrará fomentar una cultura de participación de los padres de familia en el ámbito educativo, donde se tomen en cuenta sus sugerencias y donde prime el respeto mutuo, reduciéndose los conflictos que se producen en la escuela y logrando un mecanismo pacífico de prevención y resolución de conflictos.

Lic. Rosa Taramona Aparcana / Psicóloga Infantil / Gerente Educativa del Centro de Desarrollo  / Integral del Niño “Déjalo Ser”

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