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El poder de la música

El impacto de la música en el desarrollo íntegro de la infancia

Martín, un bebé de ocho meses de edad, se emociona al escuchar a su abuela cantar, el responde con balbuceos y sonrisas. Martina salta de contenta escuchando una canción de la radio. Estas respuestas naturales y espontáneas a la música nos permiten entender la increíble ventana de oportunidad para el aprendizaje que la música ofrece desde muy chiquitos.

Las experiencias musicales desde una edad temprana tienen el poder de afectar cada área de desarrollo de un niño. Para entender la conexión entre la música y el desarrollo cognitivo, emocional y físico es importante reconocer que la exploración sensorial es la base para el aprendizaje durante la edad temprana.

La música es algo activo 

Los beneficios de la música durante esta etapa son bastante obvios en el desarrollo físico de cada niño. El cantar, participar en actividades de movimiento o explorar ritmos sencillos con diferentes instrumentos motivan experiencias de desarrollo motriz grueso, fino y coordinación.
Desde antes que el bebé este en capacidad de hacer estos movimientos por si solo, los padres por instinto ya introducen canciones, movimientos, baile y actividades musicales durante los juegos. Estas actividades ofrecen estimulación sensorial que apoya el desarrollo de la fuerza de la cabeza, cuello, control de torso y espalda, equilibrio y conciencia corporal. Pero los beneficios en el área física solo son una parte del impacto general.

El lado socio-emocional de la música

Los más chiquititos normalmente exploran la música a través del juego y dentro de sus rutinas diarias, usualmente esta es presentada por sus padres o algún pariente. Este contexto crea lazos muy fuertes con la gente y con las emociones asociadas con ese momento. Esto hace que la música sea el mejor medio para estimular el desarrollo socio-emocional.
Los beneficios socio-emocionales de la música son muy importantes para el bebé que no habla ya que ésta se convierte en una forma de comunicación que va más allá del lenguaje verbal. Mucho antes de que el bebé pueda comprender palabras el ya puede comprender lo que es el cariño de su madre, la confianza y la seguridad mientras ella le canta una canción de cuna. De esta manera la música refuerza los lazos emocionales entre los padres y el bebé y contribuye para el desarrollo de la confianza, algo esencial para su desarrollo emocional.
Las canciones de niños motivan la interacción social primero con los padres y luego con otros niños ya sea de una manera formal o informal.

Música, mente y memoria

El interés en los beneficios de la música en el desarrollo intelectual sigue siendo un tema de investigación muy importante. El impacto en el desarrollo cognitivo se concentra en dos áreas de aprendizaje: el lenguaje y la memoria.
Las investigaciones nos demuestran que los recién nacidos ya tienen memoria de canciones que escucharon desde el vientre de su madre. Estas investigaciones también nos revelan que ellos ya perciben y reconocen muchos aspectos de la música que incluyen los cambios de melodía, patrones de tiempo, tonos y timbre. Los bebés desde los siete meses ya diferencian una canción familiar de una nueva indicando su habilidad de recordar música ya escuchada.
Las canciones de niños contienen patrones simples de ritmo y melodía que se repiten. Las secuencias y patrones de las melodías combinadas con juegos musicales interactivos entre padres e hijos estimulan la actividad cerebral y literalmente ayudan a que el cerebro crezca. Hay que considerar también como las canciones de niños refuerzan y apoyan el lenguaje y la memoria facilitando el recordar información como las letras del abecedario, números, nombres, direcciones, etc.

Helene Silver Freda / Senior Program Developer and Trainer

 

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